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¿CÓMO QUEREMOS CONSTRUIR LA RELACIÓN EMPRESA-GRUPOS DE INTERÉS EN ESTA “NUEVA NORMALIDAD”?

Autor: Martín Zárate Cacho*. * Economista, alumno del Máster de Dirección de la Responsabilidad Social en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de la Universitat de Barcelona y la Fundación ICloby  

En los meses previos a la crisis sanitaria, hemos contemplado reacciones e iniciativas globales a favor de que más empresas abarquen un propósito de amplio impacto; en agosto de 2019, el Business Roundtable, la Asociación de Directores Ejecutivos (CEOs) de las principales empresas estadounidenses, emitieron su Declaración sobre el Propósito de una Corporación, dejando atrás la idea de que las empresas existen principalmente para servir a sus accionistas, y proponiendo ahora un compromiso de satisfacer las necesidades de todas las partes interesadas, brindando valor a los grupos de interés para el éxito futuro de sus empresas, sus comunidades y su país.

En enero de 2020, en la reunión por los 50 años del Foro Económico Mundial, se elevó el Manifiesto de Davos 2020: El propósito universal de una empresa en la cuarta revolución industrial, enunciando tres principios; i) El propósito de las empresas es colaborar con todos los grupos de interés relacionados con su funcionamiento. Se hace explícito que las empresas no funcionan únicamente para los accionistas, sino que abarcan a comunidades locales, sociedad en general, empleados, proveedores y clientes. ii) Una empresa es más que una unidad económica que genera riqueza. Una empresa es una organización que atiende a las aspiraciones humanas del sistema social en su conjunto. iii) Una empresa que tiene un alcance multinacional de actividades no solo sirve a todos los interesados ​​que están directamente involucrados, sino que también actúa como una parte interesada, junto con los gobiernos y la sociedad civil, de nuestro futuro global. Solo con estos dos ejemplos, a la par de la coyuntura global, está más claro y real que nunca, que es necesario concretar estas ideas y propuestas.

En las últimas semanas, profesionales, empresas consultoras, entidades públicas, entre otros, especializados en temas de gestión empresarial, responsabilidad social y sostenibilidad han planteado, vía internet, redes sociales y otros medios de comunicación; la oportunidad que tenemos, tanto personas como organizaciones para adaptándonos y sacar provecho al nuevo escenario mundial, por ahora controlado de forma invisible por un virus altamente contagioso.

Este escenario reta a mantenernos unidos y conectados, pero guardando cierta distancia física, además de ello, a cambiar muchas de las costumbres de relacionamiento arraigadas sobre todo en nuestra cultura hispanoamericana.

Las empresas y otras organizaciones enfrentan la nueva normalidad en construcción y se esfuerzan para superar un escenario que podría tomar de uno a dos años. La crisis global bien pudo ser de otro tipo, como alguna catástrofe por efecto del cambio climático o algún conflicto armado entre naciones; el hecho es que es el contexto actual y todos deberíamos apuntar hacia objetivos ambiciosos, dirigidos a un beneficio común, solidario y libre de contagios de la normalidad que estamos dejando, ya que no estaba funcionando para muchos.

En este contexto, muchas empresas, sobre todo las globales; han desarrollado procedimientos y protocolos ante esta crisis; sin embargo, nuestros grupos de interés afrontan los mismos inconvenientes y retos, alentar a que juntos ambicionemos y actuemos en la construcción de mejores formas de relacionarnos y manejar las crisis, ya sean de carácter local, nacional o global; es un paso gigante para que se conforme un tejido de soporte social enmarcado en valores como la solidaridad, la cooperación, la justicia, el cuidado por el entorno, y la innovación; que brindará una gestión integral de la empresa.

Las primeras acciones al interno son fundamentales; analizar los riesgos será la acción más recurrente en cada actividad, es necesario emplear metodologías que faciliten su análisis y respuesta, analizar la materialidad es una buena alternativa; cuidar la seguridad y salud de cada trabajador, incorporando a la cadena de suministro reducirá los impactos, aumentará el compromiso y creará confianza en cada persona involucrada; el adecuado manejo de las finanzas y la economía de la empresa y su gente es un punto clave, pensar en cómo las utilidades de la empresa pueden ayudar en situaciones de riesgo o crisis es fundamental, incentivar el ahorro y la inversión del trabajador; demostrar liderazgo para el cambio, ahora más que nunca se vuelve relevante la apuesta por la innovación y tiene que ser llevada hacia un norte claro, el uso de tecnología, promover el voluntariado, capacitar al personal y tomar decisiones difíciles es parte del rol del líder. El modelo de gestión de economía circular será casi obligatorio para optimizar lo que consume y produce la empresa, se comenta ahora en medios de comunicación reconocidos mundialmente, con base en estudios científicos, que esta pandemia tiene su origen en la degradación de ecosistemas, por ello las empresas cada vez más deberán ser amigables con el medio ambiente y promover el cuidado de áreas u especies naturales y protegidas.

Los mercados y los inversionistas se centrarán en los aspectos/criterios ASG o ESG (por sus siglas en inglés) de las empresas, por ello es imprescindible reconocerlos y medirlos periódicamente; lo descrito en el párrafo anterior es parte de ello. Los programas de inversión social de las empresas deben incluir también aspectos ASG y trabajar en alianzas sostenibles; esta crisis nos ha mostrado que, si trabajamos de forma articulada, la ayuda llega a tiempo y da resultados positivos. La relación con lo público (en su más amplio entendimiento) debe ser creativa y colaborativa; las relaciones con comunidades, gobiernos y otros grupos de interés externos, deben impulsar a la empresa a sentirse como una parte interesada del objetivo público; en este punto la importancia de incluir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el análisis de riesgos y respuestas de las actividades y logros de la empresa es fundamental, sobre todo ahora, que a raíz de la crisis sanitaria, algunos avances de los ODS se verán afectados, mas no imposibles de revertir.

La relación que queremos y debemos construir es una en la que podamos sentarnos en una mesa redonda, en un sentido figurado; donde todos los grupos de interés, tengamos la posibilidad de vernos directamente, se hagan las preguntas, se escuchen las expectativas, se tomen acuerdos o decisiones con un resultado que ayude a construir  sostenible, de largo plazo basada en valores y tomando con responsabilidad y ética los impactos de nuestras acciones, además de atacar en conjunto, crisis, pandemias, conflictos, en sí, hablando lenguajes y agendas comunes. ¿Cómo podemos colocar a la empresa a la altura de estos retos? Hay una oferta importante de metodologías, modelos y propuestas para desarrollar aspectos ambientales, sociales y de gobernanza; y profesionales dispuestos a contribuir en esta adaptación, la empresa debe asumir el compromiso de cambio y seguir un paso a la vez.

 

 

 

 

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